Las impresoras 3D de comida se utilizan ya en cocinas comerciales, panaderías y confiterías porque ahorran tiempo y esfuerzo. A nivel internacional, el esfuerzo de desarrollo de esta tecnología se dirige a incrementar su capacidad, buscando aplicaciones más industriales, y a desarrollar su conectividad.

La impresión 3D, al utilizar un sistema de producción por adición y ensamblaje de capas, permite combinar diversos ingredientes y generar nuevas texturas más complejas y atractivas para alimentos de nuestra dieta diaria. De esta manera, las impresoras 3D de alimentos pueden mejorar el valor nutricional de las comidas incorporando con facilidad diferentes alimentos y complementos nutricionales, permitiendo adaptarse con facilidad a necesidades dietéticas particulares generando alimentos personalizados desde un punto de vista nutricional y hedónico.

Asimismo, las capacidades de conectividad que incorporan estas impresoras, permite el uso de bases de datos externas, por ejemplo, con la composición nutricional de los ingredientes, o la personalización de las necesidades dietéticas o los gustos del usuario, automatizando la elaboración de alimentos en nuestros hogares.

La limitación actual en la disponibilidad de ingredientes y programas de recetas se espera se supere a corto / medio plazo, a medida que aumente el mercado, de modo que un número creciente de empresas de ingredientes ofrezcan sus productos bajo el formato de cápsulas o sistemas adaptados a la impresión 3D, poniendo al servicio del usuario una amplia gama de ingredientes con los que elaborar recetas.

No hay duda al respecto, las impresiones 3D de alimentos han recorrido un largo camino. Pero como cualquier nueva tecnología cada día están desarrollando nuevos modelos mas sofisticados, que combinan nuevas técnicas de impresión con nuevos materiales, láseres y brazos robóticos, para generar una gama de alimentos mas sanos, accesibles y atractivos para el consumidor.

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